Gravel: más que ciclismo, una filosofía de vida

Gravel: más que ciclismo, una filosofía de vida

Desde hace algún tiempo hay una palabra que se viene oyendo muy a menudo entre los aficionados al ciclismo: “gravel”. Traduciendo directamente del inglés, el significado no es otro que “grava”, en referencia a superficies que no están pavimentadas, sino cubiertas por cualquier otro tipo de material. Así, el ciclismo gravel es el que se sale de las carreteras y va más allá para recorrer todo tipo de caminos.

Esta forma de entender el mundo desde las dos ruedas, originaria de Estados Unidos pero cada vez más fuerte en Europa en general y en España en particular, puede parecer, para algunos, una moda pasajera. Pero en realidad es todo lo contrario: constituye una vuelta a los orígenes del ciclismo, abandonando límites y categorías. Un ciclista de gravel se atreve a aventurarse por cualquier terreno, sin restricciones y con el único fin de disfrutar.

Puede considerarse que una bicicleta gravel es un híbrido entre montaña y carretera, con todas las ventajas de una y otra modalidad y sin necesidad de elegir entre ambas. Suficientemente versátiles como para resistir las irregularidades del suelo en los caminos de campo, suficientemente rápidas como para que el pedaleo por asfalto, las gravel están ganando mucha popularidad. Estéticamente tienen aspecto de bicis de carretera, pero sus ruedas, más anchas de lo habitual, garantizan la estabilidad necesaria en itinerarios más complicados.

Una gravel es una sola bici que meter por todas partes. Ibai Fradejas, organizador de la Deiadar Gravel by The Draft que se celebra entre el 27 y el 29 de septiembre en los bosques de Vizcaya, insiste en este concepto: “Gravel es libertad, es ciclismo sin límites. Es salirse de lo establecido y de las campañas de marketing. No se trata solo de montar en bici, sino de la filosofía: disfrutar de la naturaleza, ir como queramos y por donde queramos”.

“Al ciclista de gravel no le interesa ser el más rápido, sino ser feliz”, recalca Ibai. “Hay gravel competitivo, hay carreras, pero lo más importante no es eso. Somos diferentes. Puede ocurrir, y de hecho es habitual, que si en una carrera vas en una escapada y uno de tus compañeros pincha, no le dejas atrás, sino que te quedas a ayudarle”.

Esta forma de ver la vida explica uno de los detalles que, quizás, resultan más llamativos a quienes lo ven desde fuera: su estética. No es raro ver ciclistas de gravel que, en lugar de un maillot de última generación, lucen una vistosa camisa hawaiana. “Es la forma de decir que se trata de ser feliz, que no hace falta una licra ultraligera ni nada inalcanzable para hacer gravel. Cualquiera puede, cualquiera es bienvenido si tiene intención de divertirse”.

Comet Eater: la gravel de The Draft

Por supuesto, una buena bicicleta ayuda a que la experiencia en los caminos sea más satisfactoria. Por eso The Draft ha incorporado a su gama un modelo de gravel: la Comet Eater. Se trata de un cuadro de acero hecho a medida de forma artesanal en el taller de Arregui Velázquez en Madrid, con diseño de pintura personalizado y asesoramiento en la selección de los componentes más adecuados al estilo de cada ciclista. Todo concebido expresamente para que el usuario pueda estar seguro en todo momento de que su única preocupación va a ser pasárselo bien en escenarios como los bellísimos entornos naturales por los que discurrirá la Deiadar Gravel el próximo fin de semana.

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